INFORME POLITICO

CONGRESO EXTRAORDINARIO

PARTIDO COMUNISTA PERUANO (RECONSTITUIDO)

Camaradas:

Asistimos a un Congreso de gran importancia histórica en la vida de la clase obrera y del pueblo peruano. Se celebra como respuesta necesaria a la degeneración del caduco partido que siguió incondicionalmente las directivas del revisionismo jruschovista, usurpador del poder del Partido y del Estado en la Unión Soviética, responsable de la restauración del capitalismo en la U.R.S.S. y la desaparición del Estado Soviético y del campo socialista. Ese partido ha dejado de representar a nuestra clase obrera y se ha convertido en un partido más de la burguesía. Ante traición tan desvergonzada nos corresponde reconstruir desde sus bases el partido del proletariado peruano, de acuerdo a principios y normas leninistas.

Como es usual en los informes de los congresos del Partido, comenzamos ocupándonos de la situación internacional a continuación de la situación interior del país y, finalmente, de los problemas concernientes al Partido y su reconstrucción

I

LA SITUACIÓN INTERNACIONAL

Lo que caracteriza a la actual situación internacional es que todas las contradicciones principales de nuestra época se han agravado profundamente, como consecuencia de la contrarrevolución triunfante en la Unión Soviética y los países del Este europeo. El imperialismo norteamericano se ha permitido desatar una verdadera ofensiva reaccionaria en todo el mundo, como lo demuestran las dos guerras contra Irak, la guerra contra Somalia, la destrucción de Yugoslavia, las guerras reaccionarias en los que fueron países de la desaparecida URSS, la guerra contra Afganistán. Estas guerras del imperialismo norteamericano han violado brutalmente la legalidad internacional, establecida en la Carta de las Naciones Unidas: respeto a la soberanía nacional, a la independencia, a la no intervención en los asuntos internos de otros países y respeto a su integridad territorial. De aquí que sea justo afirmar que EE. UU. en la actualidad sigue el camino que recorrió el nazismo en Alemania, antes de la Segunda Guerra Mundial. Es claro que si continua por es senda, su destino sería igual, hundiendo al mundo en un mar de sangre.

El Carácter de Nuestra Época

La caracterización de nuestra época hecha por Lenin sigue en pié .Tiene plena vigencia, después de la contrarrevolución revisionista que destruyó la Unión y el campo socialista. Lenin afirma que una época se caracteriza por la clase social que ocupa el centro de los acontecimientos de su tiempo. No es posible negar que, pese a la desaparición del campo socialista, en los tiempos actuales es la clase obrera la que se encuentra en el centro del acontecer político social del mundo contemporáneo, con sus luchas contra la explotación del capital y la opresión de los pueblos por el imperialismo. Esta lucha se prolongará todo el tiempo que dure el sistema capitalista con su contradicción entre el carácter social de la producción y la apropiación privada que se agudizará inevitablemente. Es precisamente de esta contradicción, inherente al sistema capitalista, que surge el rol determinante de la clase obrera en nuestra época y no de la cacareada “globalización”, que en última instancia es el mercado global surgido como consecuencia de una derrota transitoria del socialismo, por la gran traición del revisionismo contrarrevolucionario.

La desaparición del campo socialista constituye un retroceso transitorio en el proceso histórico que culminará inevitablemente con la desaparición del sistema capitalista, porque este caduco sistema no podrá detener la marcha de la historia; sus contradicciones determinarán su desaparición. La desaparición de la Unión Soviética y del campo socialista es un fenómeno transitorio, como transitorio es el denominado “socialismo de mercado socialista” del revisionismo chino. Es seguro que en la República Popular China la clase obrera y los comunistas chinos sabrán retomar el camino del marxismo leninismo y restaurar el socialismo en su gran patria. El triunfo transitorio de los seguidores del camino capitalista que encabezó Teng Shiao Ping, llegará a su fin. En la República Popular China, la clase obrera, el campesinado y la misma intelectualidad revolucionaria, tienen una rica y heroica experiencia revolucionaria y no permitirán que en su gran República Popular culmine la total restauración del capitalismo.

Prosigue la construcción del socialismo en la República Popular de Corea, pese a las presione y amenazas del imperialismo norteamericano, dando un ejemplo de firmeza revolucionaria que debería ser aprendida por todos los vacilantes y capituladores que se han puesto a “repensar el socialismo” y se declaran partidarios de un “socialismo democrático” sin “dictadura del proletariado”. Cuba mantiene sólidamente sus posiciones revolucionarias pese al bloqueo criminal que le ha impuesto el gendarme internacional de los pueblos. Siguiendo su propio camino, Viet Nam prosigue su desarrollo independiente sin renunciar a la perspectiva socialista. Estos tres países: Corea del Norte, Cuba y Viet Nam, son ahora firme trincheras del socialismo y tienen el apoyo firme de la clase obrera y la inmensa mayoría de los pueblos del mundo entero. La clase obrera protagoniza grandes luchas en todos los países capitalistas en contra de la explotación, la denominada reconversión y la relocalización industrial. En Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Corea del Sur, el Japón y los mismos EE.UU. se hace escuchar la voz del proletariado en defensa de sus legítimos intereses.

Como consecuencia de la agudización de la contradicción entre el imperialismo y los países del denominado “tercer mundo”, América Latina se ha convertido en escenario de grandes luchas de carácter nacional democrático, contra la dominación imperialista y la explotación de sus propias clases dominantes. Obreros, campesinos, estudiantes, profesores y empleados se movilizan exigiendo que se atiendan sus justas demandas. La clase obrera y el pueblo de Venezuela, liderados por Hugo Chávez han derrotado las maniobras contrarrevolucionarias manejadas por el imperialismo norteamericano. Brasil y Argentina, se desligan del imperio del norte buscando un camino independiente.

No cabe duda que asistimos a una etapa de ascenso de las luchas populares siendo seguro que estas luchas seguirán hasta convertirse en grandes movilizaciones revolucionaria antiimperialista de liberación nacional y social. Este es un gran desafío para los comunistas porque si no se ponen al frente de esas acciones de masas, serán aprovechadas por el reformismo, el revisionismo y la social democracia, para desviarlas de su cauce revolucionario. 

El Imperialismo Yanqui: Gendarme Internacional

El imperialismo yanqui viola el Derecho Internacional, no solo para tener el control del petróleo del Medio Oriente sino también para convertir a esa parte del mundo en una gran base de apoyo para las futuras guerras que viene preparando. El atentado del 11 de setiembre del 2001 le ha servido para poner en práctica sus planes guerreristas a escala mundial, de acuerdo a lo que Bush dijo: “Los norteamericanos no debemos esperar una batalla, sino una larga campaña, o una campaña como nunca hemos visto...Cada nación cualesquiera que sea, debe ahora tomar una decisión. O bien están con nosotros o ustedes están con los terroristas”. Por boca de Bush el imperialismo exige la sumisión de todos los países sin distinción, como única alternativa para no ser calificado de terrorista o simpatizante del terrorismo. Esta política tan agresiva y aventurera hace recordar a las andanzas de Hitler antes de la Segunda Guerra Mundial. Ha dicho con razón Fidel Castro que el imperialismo norteamericano practica “la concepción de una dictadura militar mundial bajo los auspicios de la fuerza brutal sin ley ni instituciones internacionales “... y que “el mundo comienza a ser regulado por métodos y concepciones nazis”. En efecto, todas las guerras que viene provocando el imperialismo yanqui son las primeras salvas de la futura guerra mundial que prepara afanosamente.

Es un hecho histórico que a partir del año 1945 los EE.UU. tomaron en sus manos el rol de la Alemania nazi, como potencia imperialista más agresiva y belicista, después de haber utilizado el arma atómica en Hiroshima y Nagasaki, más como una amenaza a la Unión Soviética que por necesidad militar. Este fue, en realidad, el comienzo de la guerra fría que la URSS respondió quebrando el monopolio nuclear yanqui y creando un poderío militar propio, suficientemente disuasivo. La victoria de la Revolución China, la derrota norteamericana en la guerra de Corea y posteriormente el triunfo del pueblo viet-namita en su guerra de liberación, constituyeron derrotas contundentes que pusieron freno al belicismo imperialista norteamericano y sus preparativos de una Tercera Guerra Mundial. A la derrota de los propósitos guerreristas del imperialismo, contribuyó considerablemente el Movimiento Pro Paz dirigido por el Consejo Mundial para la Paz, cuyo “Llamado de Estocolmo”, fue firmado por 500 millones de personas en todo el mundo.

Con Bush y su entorno -el sector más reaccionario, expansionista, represivo y belicista de la burguesía norteamericana- controlan el poder en los EE.UU. Volviendo a su política de l948 a l953, este sector enrumba sus pasos por la senda del fascismo y la guerra. Tiene la ventaja, frente a los nazis, de que sus fuerzas armadas se encuentran distribuidas en todo el mundo y se ha constituido en un gendarme internacional que no admite el surgimiento de una potencia que sea capaz de hacerle frente. Un analista norteamericano ha escrito que la administración Bush ha “evolucionado hacia una dictadura presidencial que conduce a guerras al exterior acompañándolas de represión interior y de ataques contra los derechos democráticos”. Y agrega: “No hemos tenido nada similar a estas nuevas leyes desde la Alemania nazi”. En efecto por ley, el Presidente tiene poderes dictatoriales completos: “puede tomar cualquier decisión, sin ser limitado por el poder judicial y legislativo. El Ejecutivo puede ahora hacer reuniones en secreto, sin ninguna forma de información”. Cualquier persona sospechosa de terrorismo puede ser juzgada ante tribunales militares secretos. El “Patriot Act” justifica toda forma de tortura contra cualquier persona considerada “terrorista”.

La política de guerra a escala global del imperialismo norteamericano, tiene como fin salvar al sistema capitalista de la grave crisis en que se encuentra. Uno de sus voceros ha dicho sin ambages: “Los Estados Unidos deben basarse en su aplastante superioridad militar y utilizarla preventiva y unilateralmente. Nuestro objetivo primario consiste en impedir que surja un nuevo rival. Se trata de una consideración primordial, la base de una nueva estrategia de defensa. Ella requiere que nos esforcemos para impedir que toda potencia hostil pueda dominar una región con la cual bastaría para generar una fuerza global. ESTAS REGIONES ENGLOBAN A LA EUROPA DEL OESTE, AL ASIA DEL ESTE, EL TERRITORIO DE LA ANTIGUA UNIÓN SOVIÉTICA Y ASIA DEL SURESTE”.

El imperialismo, por su propia naturaleza, recurre a la guerra para salir de la crisis. Durante los últimos decenios el mundo ha presenciado una verdadera ola de grandes concentraciones de capital a tal punto que actualmente es un puñado de gigantescas transnacionales las que controlan la economía mundial, mientras la gran mayoría de la población se mantiene al margen de la producción industrial moderna. Se generaliza la explotación, crece la productividad del trabajo y disminuye el número de trabajadores, aumentando la desocupación y la pobreza. La globalización neoliberal no ha servido para salvar a los EE. UU. de la mayor crisis de su historia. Tiene en la actualidad una deuda total de 20 mil billones de dólares, el doble de su producto interior bruto. A esto se agrega que las acciones en la bolsa permanecen sobreestimadas y es inevitable que se produzcan nuevos hundimientos.

La denominada “doctrina Bush”, de la que se ocupó nuestra III Conferencia Regional, es el credo del fascismo actual y ha sido concebida para imponer al mundo el “milenio americano”. Sus objetivos inmediatos no son otros que poner todos y cada uno de los problemas que afectan al mundo en la actualidad, en manos de la superpotencia del Norte para que los resuelva de acuerdo a sus intereses. Esta doctrina constituye un reto y una verdadera declaratoria de guerra a todo el mudo

“El imperio quiere aniquilar a la nación cubana y lo proclama con insolente arrogancia”...“Intensifica la guerra económica, la subversión interna, la propaganda anticubana y las presione sobre el resto del mundo con el objeto de crear las condiciones que pudieran conducir a su intervención militar directa para destruir la Revolución, poner fin a nuestra independencia y soberanía y llevar a cabo la vieja quimera anexionista de apoderarse de Cuba”. Esta es la denuncia enérgica que ha hecho la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba, poniendo al desnudo la política belicista y de dominación mundial del imperialismo norteamericano, empeñado, en estos momentos en someter a una total servidumbre y explotación al pueblo cubano. 

Las Contradicciones Ínterimperialistas

La Unión Europea es un bloque imperialista que compite en el campo económico y financiero con los EE.UU. El PBI de ambos es casi igual: 8 mil billones la UE y 10 mil billones EE.UU. Además, el centro financiero de Europa, Londres, es tan importante como Nueva York o Chicago. A esto hay que agregar que el euro amenaza al dólar como moneda de reserva internacional. Se afirma que el cambio de una parte importante de las reservas mundiales de dólares a euros, produciría un verdadero terremoto financiero y que lo mismo ocurriría si el pago del petróleo se hiciera tanto en euros como en dólares, indistintamente.

La verdad es que el mercado mundial se ha vuelto estrecho para satisfacer los apetitos de estos dos monstruos imperialistas a los que hay que agregar el imperialismo japonés. Cada uno tiene su porción con la ayuda de gigantescas inversiones, pero con una tasa de beneficios cada vez menor. Su producción gigantesca no es asimilada totalmente por mercados cada vez más reducidos. Es permanente la aparición de conflictos comerciales entre estos grandes “mamuts “contemporáneos, tanto en la producción automovilística, como en el desarrollo de los productos químicos, la tecnología aérea – espacial y las comunicaciones. También debe tenerse en cuenta las medidas proteccionistas tomadas por EE. UU. a su producción de acero y en otros planos, como el rechazo de esta superpotencia a firmar los acuerdos de Kyoto para limitar la emisión de CO2, su rechazo a aceptar el proyecto de tratado de prohibición de armas biológicas y su oposición a la Corte Internacional de Justicia y el Tratado de desmantelamiento de antimisiles balísticos.

Estos conflictos se irán agudizando gradualmente hasta poner al mundo en una situación semejante a la que vivió en vísperas de la Primera Guerra Mundial: el enfrentamiento de un bloque de países imperialistas contra otro. No es casual que Francia y Alemania ante la perspectiva de un agravamiento de las contradicciones interimperialistas se hayan propuesto crear un ejercito europeo, capaz no solo de poner orden en el Este de Europa, sino también de hacer frente a una agresión externa. EE. UU. es consciente de su desventaja estratégica en la movilización de grandes contingentes de tropas a los campos de batalla y tiene necesidad de apoyo político militar de otros países para mantener su hegemonía. Pero a la luz de los últimos acontecimientos mundiales resulta evidente que Francia y Alemania tienen sus propios planes imperialistas. La cumbre de Niza del 2001 aprobó un proyecto sobre la creación de una Fuerza de Reacción Rápida de 60 mil hombres equipada con 400 aviones y 100 buques, capaz de movilizarse en dos meses. Dispondrá de su propio sistema de posicionamiento global denominado “Galileo”. Europa cuenta con un potente complejo industrial militar. La Unión Europea se propone incorporar a Rusia para formar un solo bloque imperialista con este país más grande del mundo.

Las contradicciones interimperialistas son inevitables. Se hicieron patentes con motivo de la intervención norteamericana en el Irak, cuando Francia y Alemania se opusieron en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones a la presencia militar yanqui en ese país del Medio Oriente. A ellos se unieron la Federación Rusa y la Republica Popular China. Estos son hechos objetivos que demuestran la existencia de contradicciones interimperialistas que con el tiempo solo pueden agudizarse.

El Peligro de una Nueva Guerra Mundial

En la actualidad EE.UU. es la única superpotencia, sus fuerzas armadas se encuentran repartidas en el mundo entero y están en condiciones de enfrentar militarmente a cualquier país que pretenda oponerse a sus designios. En sus preparativos para desencadenar una nueva guerra mundial, se ha propuesto apoderarse de las inmensas riquezas del continente africano: como el cobre, el oro, los diamantes y el uranio de la República Democrática del Congo, así como el agua dulce, las reservas petrolíferas y su inmenso potencial hidroeléctrico.

La Unión Europea, China, Rusia, India y Japón son considerados sus enemigos potenciales que, de acuerdo a la política guerrerista del Pentágono, pueden ser víctimas de las guerras preventivas que tiene en sus planes. De aquí su preocupación por el hecho de que Rusia mantenga su potencial disuasivo y venda armas avanzadas a China y la India, y el peligro de que estos tres países formen un solo bloque junto con el Japón y los países del ASEAN. Con el pretexto del terrorismo, EE. UU. pretende introducir sus tropas en países de todos los continentes, con miras a sus preparativos para una Tercera Guerra Mundial. El 1 de junio del 2002, en la Escuela Militar de West Point, Bush dijo: “Nuestra seguridad exige un ejército dispuesto a golpear de un instante al otro en el rincón más oscuro del mundo, nuestra seguridad exigirá de todos los americanos previsores y resueltos, el estar dispuesto, si fuera necesario a acciones preventivas para defender nuestra libertad y nuestras vidas. Debemos descubrir células terroristas en 60 o más países... debemos oponernos a la proliferación y entrar en confrontación con los regímenes que fomenten el terror. Les vamos a enviar a ustedes, nuestros soldados, allí donde haya necesidad de ustedes”.

Consecuente con esta política abiertamente guerrerista, Bush el mes de diciembre del 2002, en The Nacional Security Strategy, manifestó: “Estados Unidos tendrá necesidad, no solo de bases y de infraestructuras en Europa occidental, en el Nordeste Asiático, sino también de acuerdos de acceso temporal para despliegues a larga distancia de las fuerzas americanas. Antes de la guerra en Afganistán, esta región estaba en la lista de las grandes eventualidades para planificar. Debemos estar preparados para un mayor número de despliegues semejantes”.

Esta es la línea general de la preparación de la Tercera Guerra Mundial, que el imperialismo norteamericano viene aplicando en el mundo entero. Para hacerle frente y preserva la paz mundial los pueblos deben movilizarse en grandes acciones de masas y exigir la retirada de las tropas yanquis de los Balcanes, de Afganistán y de Irak, el desmantelamiento de todas las bases militares norteamericanas en el extranjero y la disolución de la OTAN. Las fuerzas democráticas y revolucionarias deben movilizarse en defensa de Cuba y Corea democrática. Defender a estos países es defender la democracia y el socialismo, es defender el principio de la autodeterminación de los pueblos y rechazar la intervención en los asuntos internos de los países. Desde 1960 Cuba ha sufrido 700 ataques terroristas de parte del imperialismo yanqui, causando 3,478 muertos y 2,099 heridos; pero cuando se defiende y denuncia estos crímenes es acusada de violar”los derechos humanos”. Venezuela es hoy otra víctima de la política de agresión imperialista norteamericana, por su propósito de seguir una “Alternativa Bolivariana para las América”, en oposición a la recolonización de América Latina mediante el Área de Libre Comercio de las América (ALCA).

Frente al peligro de una nueva guerra mundial, los comunistas de todos los países del mundo deben desarrollar con mayor fuerza su trabajo político en el seno de la clase obrera y de las masas populares, organizando su lucha contra la opresión y la explotación, orientándolas a la formación de un gran frente unido contra la amenaza de guerra.

Conclusiones

De la actual situación internacional se desprenden las siguientes conclusiones:

Primera.- La caracterización de nuestra época hecha por Lenin sigue vigente, porque el mundo vive la época del imperialismo y la evolución proletaria. En el centro del acontecer mundial se encuentra la clase obrera y sus luchas conducirán al mundo a la supresión del capitalismo y la instauración del socialismo en el mundo entero.

Segunda.- Después del derrumbe de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista, el imperialismo norteamericano se ha convertido en el gendarme internacional, una superpotencia sin rival, de cuya hegemonía ha surgido la denominada globalización.

Tercera.- Tanto la desaparición de la Unión Soviética como la misma globalización imperialista, han determinado que se agudicen las contradicciones en el mundo. Las contradicciones interimperialistas entre EE.UU. y la Unión Europea son particularmente agudas y se irán profundizando. A estas contradicciones hay que agregar las que existen entre los países imperialistas y los países oprimidos del “tercer mundo”, cuya manifestación más aguda se encuentra en la heroica resistencia del pueblo iraquí, y en las luchas de los pueblos de Venezuela, Bolivia, Colombia y nuestra patria. La contradicción entre el proletariado y la burguesía también se agudiza en todos los países capitalistas.

Cuarta.- El imperialismo norteamericano hace preparativos intensos para precipitar al mundo en las llamas de una Tercera Guerra Mundial, con el pretexto de combatir el terrorismo en cualquier lugar del mundo. En esta carrera belicista ya tiene tropas asentadas en todos los continentes y pretende extenderlas a todos los países del mudo. 

Quinta.- Los comunistas deben acompañar a sus luchas por la liberación nacional y social de su patria, la lucha por la paz mundial, contra los incendiarios de guerra. La paz no se implora; se conquista desenmascarando los planes de guerra del imperialismo y condenando enérgicamente sus agresiones militares. El imperialismo norteamericano debe retirar todas sus tropas que tiene distribuidas en el mundo.

II

LA SITUACIÓN NACIONAL

La causa de que el Perú, como otros países latinoamericanos, en un pasado reciente, fuera un verdadero antro de la más negra reacción, estuvo en que la oligarquía terrateniente junto con la gran burguesía intermediaria o compradora, nos impuso un orden de cosas al servicio incondicional del imperialismo. Esta deplorable y triste situación terminaron a medias con motivo de las reformas de fondo realizadas por el régimen de Velasco Alvarado. La economía peruana, que antes de estas reformas presentaba un cuadro típicamente semifeudal en un país dependiente, ha desarrollado hasta convertirse hoy en día en una economía predominantemente capitalista, sin haber superado nuestra condición de país dependiente. El imperialismo, principalmente el norteamericano, no ha perdido oportunidad para penetrar y luego ampliar sus posiciones en el Perú y en toda la América Latina, permitiéndose explotar en forma realmente rapaz, tanto nuestro recursos naturales, como nuestros mercados de venta.

El Perú: Un País Dependiente en Crisis.

Como consecuencia de la penetración económica imperialista y la deformación de nuestro desarrollo económico se han acentuado las desigualdades de nuestra realidad económica y social. Solo las ramas en que el gran capital, nacional o extranjero, tienen asegurados considerables beneficios, crecen en forma sensible y se modernizan, otras quedan rezagadas y hundidas en el atraso. El desigual desarrollo se manifiesta también en una desproporcionada e hipertrofiada actividad industrial comercial en pocos y contados centros, en perjuicio y detrimento de inmensas zonas del interior del país. En su conjunto, el Perú presenta un cuadro monstruosamente deforme. Tenemos cuando más una media docena núcleos que concentran la actividad económica con desarrollo en la costa, en contraste con los departamentos de la sierra y la selva.

Este desarrollo deforme de la economía nacional, producto de la penetración imperialista se encuentra en crisis como consecuencia de la globalización neoliberal.. Las medidas impuestas por Washington y sus instrumentos, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, han empeorado hasta límites intolerables las condiciones de vida de nuestro pueblo. El capital imperialista es dueño del sector extractivo primario desde hace tiempo y hoy ha penetrado en el sector de los servicios asegurándose, de este modo, las tasas más altas de rentabilidad. Las transnacionales no se contentan con el beneficio medio. Han impuesto en el mundo el neoliberalismo para asegurase el beneficio máximo, confirmando en forma rotunda la vigencia plena de la ley del capitalismo moderno:

Asegurar el máximo beneficio capitalista, mediante la explotación, la ruina y la depauperación de la mayoría de los habitantes del país dado, mediante el avasallamiento y el saqueo sistemático de los pueblos de otros países, principalmente de los países atrasados, y, por último, mediante las guerras y la militarización de la economía nacional, a las que recurre para asegurar el máximo beneficio” (Stalin)

Es precisamente este avasallamiento y saqueo sistemático que el imperialismo norteamericano perpetra en el país con su globalización neoliberal, el responsable de la polarización de la riqueza y la pobreza, la desocupación crónica, la delincuencia en aumento, la tuberculización masiva, la desnutrición generalizada, la prostitución y otras formas de degradación social. Las estadísticas arrojan cifras alarmantes: el 55% de nuestra población se encuentra en estado de pobreza crónica y el 26% sufre el azote de la extrema pobreza. De esta situación de atraso, pobreza y miseria surgen necesariamente movimientos masivos de protesta y rechazo a una política económica impuesta especialmente para proteger a la gran burguesía y a los monopolios imperialistas, con el cuento de la “necesaria e inevitable globalización”. Las huelgas, paros y marchas de obreros, maestros, trabajadores de la salud, estudiantes, y servidores estatales, se movilizan a diario en todo el país exigiendo atención a sus justos reclamos. No hace mucho el pueblo de Arequipa se puso en pié de lucha y dio un ejemplo de firmeza en su justa oposición a una medida privatizadora que el gobierno central pretendía imponer, entregando una empresa estatal productora de energía eléctrica, a una transnacional. Este fue un revés a la política entreguista y capituladora del actual régimen que, desde un inicio, se ha puesto al servicio del imperialismo norteamericano.

Merecen especial atención las luchas que viene desarrollando el campesinado en el interior del país, como consecuencia de la existencia de fuertes rezagos precapitalistas de explotación en el campo. Una reforma agraria (D.L. 17716), desmontada en gran parte por el régimen belaundista que trajo abajo la débil estructura de las cooperativas, no ha podido resolver el problema agrario peruano. Y no debe extrañar a nadie que hoy el campesinado se encuentre en una situación particularmente grave de miseria. El campesino se ve obligado a abandonar su pequeña parcela en busca de ocupación en las ciudades engrosando, en estas, las masas de desocupados.

El tiempo ha demostrado que no era suficiente poner fin al latifundio. La Reforma Agraria debía beneficiar también a la masa de campesinos pobres de las comunidades, arrinconados en sus míseras parcelas. A esto hay que agregar que aun existen, como en el pasado, extensas áreas de tierras y pastos sin trabajar. No se ha mecanizado ni tecnificado el agro y se sigue empleando instrumentos y técnicas de producción arcaicos, con pocas excepciones. De este modo, la crisis de estructura de nuestro país dependiente, tiene en el atraso y los rezagos precapitalistas de nuestro agro a una de sus causas principales.

Las Minorías Nacionales Oprimidas

Otro problema grave que ha salido a luz con motivo de los sangrientos sucesos de Ilave, en el departamento de Puno, es el de las minorías nacionales, que algunos enfocan erróneamente como un problema de razas. En nuestro país, especialmente en los departamentos de la Sierra, la población quechua y aymara aún conforman lo que el marxismo leninismo denomina “nacionalidades”, grupos humanos que aún no forma una nación, que ocupa un mismo territorio, habla un mismo idioma, tiene sus propios usos y costumbres con una fisonomía espiritual peculiar. Como en todo país gobernado por las clases dominantes, en el Perú las nacionalidades quechua y aymara han sido discriminadas desde los tiempos de la Conquista. Los acontecimientos de Ilave y otros lugares de la denominada “ mancha india”, confirman que esta discriminación continúa y que seguirá siendo causa de nuevos conflictos mientras no sea resuelta, otorgándose a quechuas y aymaras la autonomía regional necesaria, dentro del Estado peruano. La experiencia histórica enseña que la desigualdades de etnias y nacionalidades en un país, solo `pueden ser superadas aproximando los niveles económico y culturales de los más atrasados con los que marchan a la cabeza. Hay enorme diferencia entre el nivel de desarrollo alcanzado por la población hispano parlante de la costa y la población quechua aymara parlante de la sierra. LA AUTONOMÍA REGIONAL es, en la actualidad, una tarea histórica inaplazable. Lenin es meridianamente claro en este problema:

“Es del todo evidente que no se puede concebir un Estado moderno verdaderamente democrático que no conceda semejante autonomía a toda región con peculiaridades económicas y de vida en cierto grado substanciales, con una población de determinada composición nacional, etc. El principio del centralismo, indispensable para el desarrollo capitalista, lejos de verse socavado por tal autonomía (local y regional), por el contrario, gracias a ella precisamente es puesto en práctica de un modo democrático y no burocrático.”

La agudización de las contradicciones de clase y los inevitables conflictos que provoca, seguirán su curso en el futuro, si acaso el país no se libera de la opresión imperialista y supera radicalmente todo rezago feudal en el campo. Tarea inmediata e impostergable es la erradicación del neoliberalismo, responsable del capitalismo salvaje y desbocado que ha hundido en la miseria a los pueblos del denominado “tercer mundo”, multiplicando los miles de millones de los "dinosaurios modernos”, las transnacionales. Tanto el ALCA como el TLC, deben ser desenmascarados como simples instrumentos de penetración y dominación imperialista norteamericana y sus aliados internos.

La Revolución Peruana

La profunda crisis de estructura que sufre el país y los cambios revolucionarios que reclama, nos impone la necesidad de hacer una caracterización correcta, leninista, tanto de nuestra sociedad como de la revolución que debe cambiarla. Este problema ha sido soslayado tanto por el oportunismo de derecha como por el sectarismo aventurero de izquierda. Otros, también oportunistas, han preferido cambiar su caracterización a la chita callando, presentado al Perú como “neocolonia”, negando validez al análisis científico de Lenin sobre las formas de dominación imperialista. En nuestra Declaración Programática, ateniéndonos a las enseñanzas del Jefe de la Revolución de Octubre, sostenemos que el Perú es un país dependiente, cuya soberanía ha sido envuelta en la malla diplomática y financiera del imperialismo norteamericano, convirtiéndonos en un país formalmente independiente. Esta caracterización cobra actualidad por el hecho de que la denominada “clase política” y sus partidos, a los que se pliegan otros que se reclaman de izquierda y hasta marxistas, pretenden resolver los problemas del país, cambiando la actual Constitución del Estado para dar nacimiento a una nueva República, como si nuestros problemas de fondo fueran meramente político jurídicos y no de estructura económica, de cambio de relaciones de producción. Puede cambiarse mil veces la Constitución peruana y llegar a la República mil, pero los problemas propios de nuestra condición de país dependiente con rezagos precapitalistas seguirán iguales si no se resuelven por vía revolucionaria, en un proceso de liberación nacional y social que culmine con la instauración del socialismo.

El Estado ha surgido en la historia como consecuencia de la descomposición del comunismo primitivo, con el fin de defender y representar los intereses de la clase propietaria de los instrumentos y medios de producción. Por eso el marxismo leninismo afirma que el Estado es siempre una dictadura de clase. Dictadura de clase fueron los estados esclavistas y feudales; dictadura de clase son los estados burgueses y dictadura de clase son los estados socialistas. Los renegados revisionistas de todo género, incluyendo a los que se pintan de rojo, han hecho renuncia expresa a esta tesis científica de la ciencia de Marx y Lenin, alegando puerilmente que toda forma de dictadura debe ser rechazada, como si dictadura de clase significara lo mismo que gobierno dictatorial. “Rehuir- dice Lenin- una definición de la dictadura del proletariado-LIMITÁNDOSE A ELUCUBRACIONES SOBRE EL DESPOTISMO, ES O EXTREMA NECEDAD O MUY TORPE BELLAQUERÍA”.

Hay quienes hablan de la necesidad de instaurar en el Perú una auténtica democracia. Es evidente que históricamente la República democrática actual y sus institutos, comparados con el régimen feudal y colonial de nuestro pasado, constituyen un enorme progreso. Sin embargo, cualquiera que sea la forma en que se encubra, si sigue siendo burguesa y en ella continúa la propiedad privada de los instrumentos y medios de producción y el capital mantiene en la esclavitud asalariada a los trabajadores, no podrá instituir una igualdad ni una libertad verdaderas. Será una democracia formal, democracia para las clases explotadoras, por más que se le dé el nombre de “nueva República”

Como todo Estado, toda revolución tiene carácter de clase. El nuevo Estado, y por consiguiente, la nueva República solo pueden ser producto de un cambio revolucionario en la estructura económica de la sociedad. Pretender cambiar el carácter dependiente del país limitándose a cambiar de Constitución y como producto de tal cambio, instaurar una nueva República, es puro reformismo kautskiano Una nueva Constitución no puede ser un Programa; su contenido debe reflejar la realidad económico social del país para no ser falsa y demagógica, presentándonos una sociedad peruana que no existe; salvo que se limite a cambios superficiales e intrascendentes, sin tocar lo que los marxistas llamamos relaciones de producción o base. Salta a la vista que si se trata de una tal reforma de la Constitución, solo podrá dar origen a una falsa nueva República. En nuestra Declaración Programática somos claros en este problema. La futura República democrático popular será el resultado necesario del triunfo de la revolución peruana y la instauración del nuevo Poder, con el proletariado como clase dirigente, en tránsito al socialismo.

Hacia un Gran Frente de Liberación Nacional y Social

Los poderosos enemigos de la revolución peruana: el imperialismo y sus aliados internos, especialmente la gran burguesía intermediaria, no podrán ser aislados ni menos derrotados, si junto al proletariado no marchan las masas campesinas, las capas medias de la ciudad y la misma burguesía media también llamada “burguesía nacional”, sin vinculaciones de dependencia con el imperialismo.

La situación ascendente de las luchas populares plantea al Partido la necesidad de formar un amplio frente de todas las clases y fuerzas susceptibles de ser unidas, para aislar y derrotar a los enemigos del cambio revolucionario que necesita el Perú. El reformismo electorero confunde lo que es un frente de liberación nacional y social con un bloque que se organiza con vistas a la realización de un proceso electoral. No debe confundirse el gran Frente de Liberación Nacional y Social que reclama la actual situación del país, con las agrupaciones o bloques de “centro izquierda” cuyo objetivo es llegar al Congreso o Parlamento, marchando por “carril electoral”. Es necesario distinguir lo que es una alianza electoral de lo que es un movimiento unificado de lucha antiimperialista de liberación nacional.

Las enseñanzas que se desprenden de la extinta Izquierda Unida, deben servirnos para nuestro trabajo en la difícil tarea de organizar un nuevo frente de todas las fuerzas antiimperialistas y antioligárquicas. El sectarismo de los partidos integrantes de ese prometedor frente, sumado a una extrema ineptitud de su dirigencia nacional, fueron los factores que precipitaron la temprana descomposición y fracaso de Izquierda Unida. El PCP tuvo la oportunidad de dar la línea y dirigir a Izquierda Unida. La práctica demostró que un partido revisionista oportunista, cuya dirección se encuentra en manos de ineptos, no puede ser factor aglutinante de un gran frente de liberación nacional y social. Izquierda Unida se derrumbó como un castillo de naipes por la insolvencia política e ideológica de los dirigentes del hoy caduco PCP y el liderazgo de una persona que se desempeño bien como alcalde pero no tenía las mínimas cualidades que exige la jefatura de un gran frente de masas que se propone llegar al poder. A esto se agregó el sectarismo de los otros partidos y las ambiciones de sus dirigentes.

La experiencia acumulada hasta el día de hoy, nos enseña que la formación del gran frente democrático antiimperialista que necesita el país, sigue un camino difícil, zigzageante y lento, tiene retrocesos y contradicciones. Los enemigos de nuestra liberación nacional y social hacen todos los esfuerzos a su alcance para impedir y sabotear la formación y desarrollo de grandes bloques democráticos y antiimperialistas. Sin embargo, a nuestro favor está el incremento de las luchas populares, tanto en el campo como en la ciudad. Estamos frente a condiciones objetivas que exigen de nosotros la máxima tensión de fuerzas para ponernos al frente de esas luchas y hacerlas concurrir a la formación del un gran frente democrático antiimperialista, que no debe confundirse con una agrupación política electorera y oportunista, nacida de una “fábrica de firmas”, para participar en los procesos electorales.

Los Comunistas en los Parlamentos Burgueses y las Futuras Elecciones

El problema de la participación de los comunistas en los procesos electorales burgueses y en sus parlamentos, ha sido resuelto hace tiempo por Lenin, en forma clara e irrefutable. Con motivo de las elecciones del 2006 en el país, ya vienen movilizándose partidos y candidatos. Esta situación exige de nosotros una toma de posición clara y definida, para evitar errores y andanzas oportunistas. “Mientras no tengáis fuerza para disolver el parlamento burgués y cualquier otra institución reaccionaria- dice Lenin –estáis obligados a trabajar en el interior de dichas instituciones... De lo contrario, corréis el riesgo de convertiros en simples charlatanes”.

En el país estamos lejos de tener la fuerza necesaria para disolver el Congreso, y por consiguiente debemos trabajar en el interior de él, cómo recomienda Lenin. Sin embargo, no podemos limitarnos a tener en cuenta solo esta recomendación de Lenin, porque igual importancia tiene la siguiente: ”La crítica –la más violenta, más implacable, más intransigente- debe dirigirse no contra el parlamentarismo o la acción parlamentaria sino contra los jefes y aún más contra los que no quieren- utilizar las elecciones parlamentarias y la tribuna parlamentaria a la manera revolucionaria, a la manera comunista”.

Es un hecho que en el pasado el Partido jamás tuvo en cuenta que la tribuna parlamentaria había que utilizarla teniendo en cuenta las acertadas indicaciones de Lenin. A los “jefes” solo les interesó llegar ellos mismos al Congreso sin ninguna capacidad para utilizar la tribuna parlamentaria a “la manera revolucionaria, a la manera comunista”. Este es un pasado que nunca debe repetirse, pero del cual debemos sacar las enseñanzas necesarias, ahora que se aproxima un nuevo proceso electoral, y para el cual la denominada “clase política” se moviliza y prepara para seguir representando y defendiendo los intereses de las clases dominantes y su amo imperialista.

Las elecciones del 2001 se llevaron a cabo, con el objetivo fundamental, pregonado por la burguesía y sus partidos, de ganar una “institucionalidad democrática” y “eliminar la pobreza”; pero lo que hoy tenemos en el país es la institucionalización de la corrupción y un crecimiento incontenible de la desocupación y la pobreza, productos de una crisis de estructura que solo puede ser superada, como hemos visto, con cambios realmente revolucionarios

Desde ahora el Partido debe analizar sus posibilidades de participar con algunos candidatos propios en las próximas elecciones. Sin embargo, esto no es lo principal. Lo importante, en un ambiente electoral, donde hay movilizaciones populares, es ligarse a las masas para divulgar tanto nuestro Programa como nuestra “Plataforma Inmediata de Lucha”. Esta participación activa y militante en el próximo proceso electoral, debe acercarnos a grupos, movimientos y organizaciones políticas que puedan concurrir al gran Frente Democrático Antiimperialista que nos proponemos formar.

C o n c l u s i o n e s

Las conclusiones que se desprenden de la situación nacional que hemos expuesto son las siguientes:

Primera.- La crisis económica, social y política que en que se encuentra el paìs, tiene carácter estructural. Solo puede ser resuelta con cambios profundos de carácter revolucionario.

Segunda.-En el Perú la existencia de las minorías nacionales quechua y aymara, han despertado a la lucha. Es necesario incorporar sus reivindicaciones al Programa de la Revolución Peruana, reconociendo su derecho a una autonomía regional dentro del Estado peruano.

Tercera.-Los objetivos de la revolución peruana se desprenden del carácter de nuestro de nuestra sociedad, considerando su estructura económica y su superestructura político jurídico. Somos un país dependiente, con relaciones de producción predominantemente capitalistas. Nuestra revolución en su etapa actual es democrática antiimperialista. Sus fuerzas motrices son la clase obrera y el campesinado; sus aliados son todas las capas medias y es posible ganar a la burguesía media no ligada al imperialismo. Sus enemigos son el imperialismo y la gran burguesía intermediaria.

Cuarta.-Para conseguir sus objetivos revolucionarios el Partido debe centrar sus fuerzas en la formación de un gran Frente de Liberación Nacional y Social, que unifique a obreros, campesinos, capas medias de la ciudad y a la burguesía nacional, no ligada al imperialismo. En la formación de este Frente, el Partido debe tener en cuenta las enseñanzas que han dejado tanto el Frente de Liberación Nacional que encabezó Pando Egúzquiza, como la Izquierda Unida que lideró Barrantes Lingán.

Quinta.-La participación de los comunistas en las elecciones burguesas solo es cuestionada por el oportunismo de izquierda, como lo demostró Lenin. El fascismo se opone radicalmente a toda forma de actividad de los comunistas. En el futuro próximo el Partido debe analizar las condiciones y formas de su participación en las elecciones que se avecinan, siempre teniendo en cuenta las enseñanzas del jefe de la revolución de Octubre, y descartando la ilusión revisionista de la conquista del poder por la vía parlamentaria.

III

EL PARTIDO

En las circunstancias actuales el Partido ocupa el centro de todos los problemas que debemos resolver. Fundado por José Carlos Mariátegui en l928 con el nombre de Partido Socialista, ha seguido un camino de constantes luchas intestinas, que nunca permitieron su consolidación y desarrollo. Nacido como organización política de la clase obrera, no estuvo en posesión, desde un principio, del marxismo leninismo como arma teórica invencible en la lucha contra los enemigos de clase y en la cohesión interna de sus propias filas. Esta larga e infructuosa historia culmina hoy con nuestro Congreso de reconstitución del Partido.

Un repaso sucinto y objetivo de nuestra historia, la historia del Partido, es necesario A la muerte de Mariátegui, sus continuadores no tuvieron la capacidad ni los conocimientos mínimos para explicar y fundamentar el cambio de nombre del Partido. No era cuestión de capacidad o conocimientos. Hay que ubicarlos en su contexto histórico. El marxismo, sobre todo el leninismo, recién comenzaban a ser divulgados en el mundo, y en el Perú el anarcosindicalismo seguía teniendo fuerte influencia en el movimiento obrero.

Se ha prendido explicar todos los errores del Partido en su primera etapa de existencia a la presencia de Ravines, como dirigente, olvidando que este individuo solo ocupó el argo de secretario general durante cuatro (4) años. Después de su fuga a Chile en l934, no volvió más al Partido ni siquiera como militante de base después de su expulsión del Partido comunista en Chile, por sus vínculos con el nazi- fascismo que se preparaba para desatar la Segunda guerra Mundial.

En realidad la historia negra del oportunismo en el Partido se remonta a l938, cuando Eliseo García Lazo en l938, pronunció un discurso de apoyo y alabanza nada menos que al entonces dictador- presidente de la República, Gral. Oscar R. Benavides. Al año siguiente el Partido daba a conocer en su órgano central, “Democracia y Trabajo”, que apoyaba la candidatura oficial de Manuel Prado Ugarteche. Es oportuno recordar que “Democracia y Trabajo” se imprimía bajo la dirección de Martínez de la Torre, Jefe de la oficina obrera de la casa Política de Manuel Prado y que era financiado por el gobierno de Prado. Este fue el comienzo del oportunismo del PCP que culminó con su apoyo a la Perestroika y al gran traidor y destructor de la Unión Soviética y el Campo Socialista, M. Gorvachov.

El browderismo, como corriente político ideológico en el movimiento comunista internacional, fue posterior al oportunismo del grupo dirigente del PCP. Browder, secretario general del Partido Comunista de EE.UU., interpretando a su modo las consecuencias de la derrota del nazifascismo en la Segunda Guerra Mundial, propuso y defendió una línea general político- ideológica de capitulación total frente al imperialismo norteamericano, esforzándose por imponerla a todos los partidos comunistas. Browder declaró que el marxismo leninismo había caducado porque era un conjunto de dogmas y esquemas, y defendió la conciliación de clases. Al mismo tiempo hacía una apología abierta de su imperialismo: el imperialismo norteamericano. Para el secretario general del PC. de los EE. UU, el socialismo no valía ni como ideal ni como objetivo de lucha.

El grupo dirigente del PCP encontró en el browderismo el fundamento teórico de su oportunismo que lo puso al servicio del gobierno de Manuel Prado Ugarteche. Su línea de conciliación de clases se expresaba en los siguientes pasajes: de la Primera Conferencia Nacional del Partido:

“La alianza obrera en su conjunto debe luchar consecuentemente por la Unidad Nacional. Independientemente de sus vinculaciones partidarias, los obreros tienen en conjunto la TAREA HISTORICA DE LUCHAR POR UNA ALIANZA CON LA BURGUESIA.”

“La política de unidad nacional consiste en la unión de todas las fuerzas progresistas, sin exclusión alguna, desde comunistas hasta CONSERVADORES”.

“Ante tales perspectivas debemos cambiar de nombre, debemos allanar el camino, debemos presentar nuestros objetivos inmediatos y posteriores y RECONOCER QUE EL COMUNISMO ES UN OBJETIVO REMOTO”

“A la política internacional entre el mundo capitalista y el mundo socialista deberá corresponder una política de COLABORACIÓN DE CLASES ENTRE LA BURGUESÍA Y EL PROLETARIADO”.

“En primer lugar hay que señalar que existen FUERZAS PRADISTAS que han crecido y se han organizado ALENTADAS POR LA POLÍTICA DEL ACTUAL MANDATARIO. Toda apreciación a negar LA BASE POPULAR DEL PRADISMO ES FALSA. Asimismo pretender organizar la Unidad Nacional sin el PRADISMO, es hacer el juego a la reacción pro-nazi”.

El Partido a través de su rápido crecimiento y desarrollo se ha convertido en la práctica en UN PARTIDO POPULAR, HA MODIFICADO MUCHAS DE SUS FORMAS DE ORGANIZACIÓN”.

Como puede verse, el Partido, desde fines de los años 30 se encontraba dirigido y moldeado por un oportunismo que hizo del browderismo su doctrina y sustento ideológico. Renunciando a los principios básicos del marxismo leninismo, no podía convertirse en la vanguardia organizada de la clase obrera, ni podía adquirir fuerza y prestigio en el seno de las grandes masas populares. Es cierto que el enorme prestigio y la gran influencia de la Unión Soviética después de su triunfo sobre las hordas nazis, ayudaron al crecimiento del Partido. Esta es una realidad que nadie puede negar. Pero fue un crecimiento pasajero que no pudo consolidarse, tanto por el oportunismo browderiano de su dirección, como por los inicios de la guerra fría. La etapa de la legalidad, tan cara al grupo dirigente, terminó con el golpe militar de Odría en l948, comenzando una de las dictaduras más sangrientas de nuestra historia, que puso a prueba tanto a la organización como a los dirigentes y militantes del Partido. El grupo que sucedió a Ravines y su entorno, se esfumó. Unos se refugiaron en una cómoda pasividad, haciendo abandono cobarde de sus deberes, como Juan Barrio, y otros simplemente fugaron del país, como Jorge del Prado Chávez, mientras cuadros intermedios, sin tener responsabilidades de dirección nacional acudieron al llamado del Partido para salvar su existencia y proseguir su lucha en condiciones excepcionalmente duras y difíciles.

Fue esta una etapa de cruel represión de la cual salieron fogueados no pocos cuadros que después tuvieron que enfrenarse a quienes, después de haber desertado, volvieron a encaramarse en la dirección del Partido. A estos, formados en la escuela del browderismo, les vino como anillo al dedo la traición del revisionismo jruschovista. Retornaron al Partido en l956, el mismo año en que se realizó el tristemente célebre XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, marcando un punto de viraje a la derecha en la línea general, no solo del PCUS, sino también del Movimiento Comunista Internacional. El jruschovismo, en efecto, es el browderismo modernizado, enmascarado con citas de Lenin.

Las tesis del revisionismo contemporáneo. expuestas y defendidas por Nikita Jruschov en los Congresos XX, XXI y XXII del PCUS, en forma resumida son las siguientes:

1. Nuestra época caracterizada por Lenin como la época del imperialismo y la revolución proletaria ha terminado. Hoy vivimos la época del tránsito del capitalismo al socialismo en escala universal.

Esta tesis reniega del leninismo y es una mentira que fue refutada por los acontecimientos que llevaron a la desaparición de la misma URSS y el campo socialista.

2. La coexistencia pacífica entre el sistema capitalista y el sistema socialista debe llevar a la Unión Soviética y a los EE.UU. a un acercamiento y entendimiento, para salvar juntos al mundo del peligro de una nueva guerra mundial. La lucha de los pueblos por la paz y el desenmascaramiento de los incendiarios imperialistas de guerra debe terminar, para ceder su lugar a las conversaciones soviético norteamericanas para asegurar la paz mundial.

Esta tesis constituyó un golpe mortal para el movimiento de partidarios de la paz y su lucha contra la política de guerra del imperialismo

3. Es la “competencia pacífica” entre la Unión Soviética y los EE. UU. la que dará el triunfo al campo socialista y al movimiento comunista en todo el mundo. En esta competencia el triunfo de la URSS está plenamente asegurado.

La propia vida se encargó de poner al desnudo esta farsa.

4. Del carácter de nuestra época, como tránsito del sistema capitalista al sistema socialista, se desprende que los partidos comunistas, ya no necesitarán tomar el poder utilizando la violencia revolucionaria. Será suficiente movilizar a las masas, ganar una mayoría parlamentaria y desde allí marchar a la construcción del socialismo.

Esta es la de nominada “vía pacífica” que nunca se confirmó y tuvo un trágico final en Chile

5. En la Unión Soviética ha terminado la construcción del socialismo y han desaparecido las diferencias de clases; ya no hay lucha de clases. En esta situación el Partido ha dejado de ser de la clase obrera; pertenece a todo el pueblo.

Esta es la tesis del “ partido de todo el pueblo”, que sirvió para desmontar la dictadura del proletariado en la URSS y justificar el asalto del Poder por la nueva burguesía

6. No existiendo clases ni lucha de clases en la URSS, el Estado ha dejado de ser una dictadura del proletariado. El Estado Soviético pertenece a todo el pueblo.

Esta es la tesis del “Estado de todo el pueblo” que sirvió para justificar el asalto del Poder soviético por la nueva burguesía. “soviética”, representada por Jruschov, que desarrolló en la etapa brezneviana y culminó la restauración del capitalismo con Gorvachov, utilizando la trampa de la “Perestroika”. No era difícil poner al desnudo el carácter burgués de esta “reorganización”; pero los dirigentes de los viejos partidos comunistas la aplaudieron y apoyaron, como lo que ocurrió con los dirigentes del hoy agonizante PCP, furibundos antistalinistas como sus hermanos gemelos los trotskistas, ambos basura “revolucionaria”.

En resumen estas son las seis (6) tesis que sirvieron al revisionismo contemporáneo para justificar su gran viraje a la derecha y su abandono descarado del marxismo leninismo.

A estas tesis capituladoras, que reniegan con desvergüenza del marxismo leninismo, se agregó la miserable campaña contra Stalin. La leyenda negra que Hitler y su GESTAPO inventaron contra el gran sucesor de Lenin, divulgada después por el multimillonario yanqui Hearst, propietario de una gigantesca red de publicidad en todo el mundo, fue aceptada y oficializada por Nikita Jruschov en su “Discurso Secreto”, que leyó tartamudeando y echando espuma por la boca en el XX Congreso del PCUS. Desde entonces, este Partido tuvo un común denominador con el imperialismo, la burguesía, los reaccionarios y los trotskistas: el antistalinismo, es decir, el anticomunismo

Es fácil comprender ahora las causas que llevaron a una profunda escisión al Movimiento Comunista Internacional y a los mismos Partidos del proletariado en el mundo entero. En el Perú el grupo browderista de larga trayectoria oportunista, se plegó rápidamente al revionismo jruschovista. Aprobó sus tesis traidoras, hizo abandono de su incipiente marxismo leninismo y comenzó una verdadera cacería de brujas, para aislar y expulsar a los que se oponían a las aberraciones y traiciones del revisionismo “soviético”. Para estos degenerados defender la vida y obra de Stalin constituía una grave “desviación” y un imperdonable “antisovietismo”. En vida de Stalin se declaraban “estalinistas”y decían que el mismo Mariátegui era stalinista, pero se convirtieron rápidamente en furiosos antistalinistas después del XX Congreso del PCUS.

La Escisión del Partido Comunista Peruano

Las divergencias en el seno del Movimiento Comunista Internacional comenzaron cuando el Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania, hicieron conocer públicamente su oposición a las tesis revisionistas del PCUS. Los documentos de estos partidos no tardaron en conocerse en todos los partidos comunistas del mundo, provocando discusiones internas que terminaron inevitablemente en la escisión. Estaban en juego cuestiones fundamentales del marxismo leninismo, la ideología de la clase obrera. Lenin nos ha enseñado que “sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”. Un Partido Comunista despojado de su arma teórica perece o se transforma en un partido más de la burguesía. Y esto es lo que ocurrió con el PCUS y todos los partidos que siguieron incondicionalmente su línea de abandono del marxismo leninismo y acataron servilmente sus directivas.

Salta a la vista que en una situación tal, la militancia de revisionistas jruschovistas y revolucionarios marxistas leninistas, en un mismo partido, era imposible, constituía una aberración. Los esfuerzos que se hicieron en el seno del Movimiento Comunista Internacional por unificar a todos los partidos comunistas del mundo, terminaron con una Declaración formal de unidad en la Conferencia de los 8l el año de l960. Al año siguiente Jruschov, hacía una visita a Tito, llamado con justa razón “la mula madrina” del revisionismo, por ser el primer renegado, después de la Segunda Guerra Mundial, que señaló el camino que debe seguirse para restaurar el capitalismo.

En el XVIII Pleno del Comité Central el Partido, realizado a mediados del mes de octubre de l963 el grupo revisionista asesorado por el dirigente chileno, Volodia Telteiboin, realizó esfuerzos desesperados por hacer aprobar todos las tesis del revisionismo jruschevista y, además, una condena al Partido Comunista de China. No permitió que se pusieran al desnudo todos sus actos de corrupción, y se negó a rendir cuentas de las gruesas cantidades de dinero que había malversado. En el curso de los debates se llegó a un punto inevitable de ruptura. Una mayoría espuria, conseguida llenando la ausencia de miembros titulares del .Comité Central con suplentes incondicionales del revisionismo residentes en Lima, amenazó con la expulsión a la oposición marxista leninista. Fue en esta situación que se preparó la realización de una Conferencia Nacional de deslinde con el revisionismo contemporáneo. En enero de1964 se llevó a cabo una Conferencia Nacional de todos los que rechazaban y condenaban la traición revisionista. Se produjo así una escisión que dio nacimiento al Partido Comunista Peruano (Bandera Roja), resultado inevitable de un largo proceso degenerativo del viejo PCP. Lo que sucedió después es historia conocida. El PCP (B.R) no pudo consolidarse; pronto aparecieron en su seno dos formas típicas de oportunismo: el de “izquierda”, sectario y aventurero: Sendero Luminoso, y “Patria Roja, partido hijo del Partido Comunista de China y su “triple representatividad”, inventada por el seguidor del camino capitalista en la “Revolución Cultural”, Deng Shio Ping, ideólogo del revisionismo chino que ha restaurado el capitalismo en la República Popular China

Forjemos un Auténtico Partido de la Clase Obrera Peruana

De los antecedentes históricos que en forma resumida hemos presentado, resulta meridianamente claro que nos encontramos ante la tarea impostergable de reconstruir desde sus cimientos el Partido del proletariado peruano. La vieja dirigencia del PCP no se contentó con apoyar y aplaudir la apostasía del revisionismo jruschovista. Siguió lacayunamente todas los extravíos y traiciones de la Perestroika, última etapa del proceso contrarrevolucionario del revisionismo “soviético”. Y cuando el renegado y traidor Gorvachov, en colusión con el beodo Yeltsin, borraron del mapa a la Unión Soviética, convocaron a un Congreso ideológico para revisar con descaro la ciencia de Marx y Lenin, proponiendo como temas de discusión los siguientes:

“¿El concepto marxismo leninismo podría ya no corresponder a la experiencia y realidad de la época y debemos asumirlo mas bien como el reconocimiento del marxismo y de los aportes de otros revolucionarios?”

“¿Mantiene vigencia la tesis del imperialismo como fase superior y ultima del capitalismo?”

¿Ha perdido vigencia el análisis de Marx sobre el capitalismo y sus concepciones sobre el valor, el papel del mercado, la plusvalía, etc.?

“¿Continúa o no teniendo vigencia la concepción de la lucha de clases como motor del cambio social?”

“¿El Partido debe tener una ideología oficial y ser asumida por su militancia, o bastaría la unidad programática?"

Cualquier comunista “convicto y confeso”, que conozca el ABC del marxismo leninismo tiene que admitir que la formulación de estas preguntas solo pueden hacerla gentes ajenas al Partido del proletariado o infiltrados aviesos, viejos y ladinos revisionistas. Poner en duda la validez científica del marxismo leninismo denota a qué grado degeneración llegó la dirección del caduco PCP. No debe extrañar, por eso, que sus actuales dirigentes en su afán de “ modernizarse” hayan acordado “repensar la idea socialista” y luchar por los “valores universales” para todos, repitiendo los principios del denominado “nuevo pensamiento” del renegado Gorvachov. El final de esta carrera de apostasía y degradación ideológica se resumió en una franca condena y rechazo abierto de la verdad científica del marxismo leninismo:

“AHORA ES MUY IMPORTANTE HACER LLEGAR A LA GENTE UNA VISIÓN NORMAL DE LAS COSAS Y DEPURAR LOS CEREBROS DE TODA ESA BASURA SOBRE LA EXPLOTACIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO. EN OTRAS PALABRAS SEPULTAR DEFINITIVAMENTE LAS IDEAS DEL SOCIALISMO CIENTÍFICO”

Este pasaje se encuentra en el suplemento teórico de la Revista Panorama Internacional del mes de noviembre de l990, distribuida gratuitamente en todo el Perú por disposición de los dirigentes del PCP. Cuando un Partido Comunista llega a este punto de podredumbre ideológica, toda su práctica política y su estado orgánico corresponden a tal putrefacción. Las medidas tomadas por el grupo de Raffo contra el Comité Provincial de Lima, haciendo expulsiones masivas, son propias de todo movimiento revisionista que no soporta en sus filas la presencia de auténticos comunistas. Y en un Partido burgués, con nombre que no le corresponde, nada tenemos que hacer quienes militamos en las filas del proletariado revolucionario. Debe considerase por eso, un verdadero acontecimiento histórico la convocatoria al presente Congreso por “Comisión Nacional” de Preconstitución del Partido Comunista Peruano.”

C o n c l u s i o n e s

Las conclusiones que se desprenden de la situación actual del Partido Comunista Peruano, son las siguientes:

Primera.- Poco después de su fundación por José Carlos Mariátegui, el grupo dirigente del Partido, se puso a órdenes del gobierno de Manuel Prado Ugarteche, con el argumento de que el pradismo era un movimiento democrático y popular. Este temprano oportunismo siguió su desarrollo y en contrò en las tesis revisionistas de Earl Browder, secretario general del Partido Comunista de los EE UU., su fundamentación teórica. Desde entonces, el grupo dirigente del Partido acompañó a su revisionismo prácticas liquidadoras y de corrupción, que se agudizaron hasta extremo inauditos. Destrucción de Comités, expulsiones masivas, latrocinio y apropiación de los fondos del Partido: esta fue una práctica usual. El liquidacionismo y la corrupción marcharon juntos.

Segunda.- La dictadura de Odría ( 1948-l956), puso al desnudo la incapacidad y cobardía de los dirigentes nacionales que optaron por hacer abandono de sus responsabilidades, como Juan Barrio, y otros fugando al extranjero, como el caso de Jorge del Prado Chávez, el inamovible dirigente del Partido, gran responsable de la trayectoria oportunista, y liquidadora del Partido. Responsable también de la corrupción que destruyó al Partido.

Tercera.-La línea general del XX Congreso del PCUS realizado el año l956, sirvió al grupo dirigente del Partido para justificar su pasado oportunista-browderista, y después de tomar nuevamente en sus manos la dirección del Partido lo hipotecó a la camarilla de Jruschov, aceptó y repitió todas sus tesis, poniendo especial empeño en denigrar a Stalin y al pasado glorioso de la Unión Soviética, haciendo coro con el trotskismo, el imperialismo, la burguesía y todos los reaccionarios del mundo..

Cuarta.-El revisionismo del grupo dirigente del PCP ha seguido servilmente el camino recorrido por el revisionismo jruschoviano, hasta la etapa de la Perestroika y su “nuevo pensamiento”, teoría del desertor y traidor Gorvachov. Esta es la “doctrina” del renegado grupo dirigente del socialdemócrata PCP empeñado en inventar un nuevo modelo de socialismo”, en “repensar la idea socialista”, “ modernizar” el Partido y arrojar por la borda la doctrina marxista leninista..

Conclusión General

Los comunistas peruanos presentes en este Congreso Extraordinario, debemos cumplir la tarea histórica de reconstituir el Partido del proletariado peruano de acuerdo a las normas y principios leninistas, dotándolo del arma invencible del marxismo leninismo.

¡Viva la doctrina inmortal de Marx, Lenin y Stalin!

¡Viva la reconstitución del Partido Comunista Peruano!